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Mantenerse fresco: cómo pueden las comunidades reducir el efecto de isla de calor

Millones de personas que viven en ciudades y en sus alrededores experimentan temperaturas más altas que las de las áreas naturales circundantes. Estas “islas de calor” urbanas aumentan la demanda de energía para alimentar los sistemas de aire acondicionado, aumentan los niveles de contaminación en el aire y pueden causar enfermedades relacionadas con el calor e incluso la muerte. A medida que las temperaturas continúan aumentando a causa del cambio climático, es más probable que las áreas urbanas experimenten olas de calor más frecuentes, más intensas y más prolongadas. Afortunadamente, hay medidas comprobadas que las comunidades pueden tomar hoy mismo para mantenerse frescas en el futuro.

Surface temperatures over land use areasNota: las temperaturas que se muestran arriba no representan valores absolutos de temperatura ni la medición de una isla de calor en particular. Las temperaturas fluctuarán de acuerdo a factores como la estación, condiciones climáticas, intensidad del sol y cobertura del suelo.

Conceptos básicos: ¿qué es una isla de calor?

Las islas de calor son zonas de calor relativo creadas por temperaturas del aire y de la superficie más altas que las de las áreas rurales cercanas. La temperatura del aire en una ciudad grande puede ser de 2 a 22 °F (1 a 12 °C) más elevada que en las áreas rurales circundantes. El siguiente bosquejo muestra el perfil hipotético de la isla de calor de una ciudad dos veces durante un período de 24 horas, lo que demuestra cómo la temperatura generalmente aumenta durante el día y la noche a medida que nos trasladamos desde las áreas rurales hasta las áreas densas del centro.

¿Qué causa la formación de islas de calor?

Las islas de calor se forman cuando las ciudades reemplazan la cobertura natural del suelo (árboles, pastos, humedales) con pavimento y edificios. Estos cambios provocan un aumento de la temperatura por las siguientes causas:

  • La remoción de árboles y vegetación elimina los efectos naturales de enfriamiento de la sombra y la evaporación del agua del suelo y de las hojas.
  • El pavimento, los techos y otras superficies no permeables o reflectantes absorben el calor durante el día y lo liberan por la noche, lo que eleva la temperatura durante la noche.
  • Los edificios altos y las calles estrechas reducen el flujo del viento y calientan el aire que queda atrapado entre ellos.
  • El calor residual de vehículos, fábricas y acondicionadores de aire agregan calor al aire, lo que aumenta aún más el efecto de isla de calor.

Las islas de calor también se ven afectadas por la geografía de una ciudad y las condiciones climáticas prevalecientes. Por ejemplo, los vientos fuertes y la lluvia pueden expulsar el aire caliente y estancado de los centros urbanos, mientras que el clima soleado sin viento puede intensificar las islas de calor.

¿De qué manera nos afectan las islas de calor?

Las temperaturas más altas afectan la salud de las personas, la calidad del aire y del agua y la cantidad de energía que utilizamos para enfriar los ambientes.

  • Salud de las personas: las islas de calor pueden intensificar el clima caluroso extremo, lo cual puede causar problemas respiratorios, calambres por calor e insolación, además de provocar enfermedades o incluso la muerte, especialmente en personas vulnerables como adultos mayores, niños, personas de bajos ingresos y personas que realizan trabajos al aire libre.
  • Calidad del aire: las islas de calor aumentan la demanda de energía para alimentar los sistemas de aire acondicionado, lo cual, a su vez, puede aumentar el costo de las facturas de electricidad y las emisiones
    de carbono de la central eléctrica causantes del cambio climático. Las temperaturas más elevadas también aceleran la reacción química que produce ozono a nivel del suelo, o smog.
  • Calidad del agua: el pavimento caliente aumenta la temperatura de las escorrentías de aguas de tormenta, lo cual puede causar daños a la vida acuática en los cauces locales.
  • Uso energético: las islas de calor son responsables del 5 al 10 % de la demanda de electricidad durante el verano, lo que aumenta el costo de las facturas de electricidad, la presión sobre la red eléctrica, caídas de tensión y apagones.